AMISTAD AUTENTICA

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 Los lazos afectivos que unen al hombre con los seres y las cosas son ahora tan poco sensibles, tan poco densos, que ya no se siente como antes su ausencia. Nos estamos acostumbrando a la soledad de los medios electrónicos; donde conocemos rutas de acceso, pero no a las personas. 

La amistad auténtica está en crisis. Esa amistad que es desinteresada, incondicional, sin publicidad ni espectáculo, que consiste en “crear lazos y vínculos afectuosos estables enriquecedores de la personalidad mutua entre seres humanos” está en crisis. La amistad como un don personalizado, recíproco y gratuito, raras veces se encuentra en nuestra sociedad materialista, mercantil y computarizada. La verdadera comunicación afectiva de persona a persona sin fines utilitarios, de dinero o de placer, es cada día menos frecuente.

El mundo electrónico nos acerca a los muy lejanos y nos aleja de los cercanos. Fácilmente se convierte en adicción. El mundo virtual puede llegar a ser una nueva forma de autismo.

Los distintos tipos  de relaciones humanas, según sus fines,  podríamos clasificarlos, en cuatro grandes grupos.

Te amo mientras te domino, es la relación más frecuente y se da en innumerables ambientes familiares y de empresa, y mucho más en la relación entre políticos. Un perfil de autoridad apolínea o del perfecto dominante que quiere estar rodeado de dóciles, metódicos y cumplidos donde el jefe es infalible, y entiende el respeto como la dependencia y sumisión total “al jefe genial” o al “papá o mamá que lo sabe todo”. La madre o la suegra “regentas” o “corregidoras” son también ejemplo frecuente.

El jefe dominante, el marido machista, el líder que controla por medio del temor o de la compra, a servidores, tribales dóciles, es el modelo de organización en la burocracia como en algunas empresas que se dicen socialmente responsables. Dependencia y docilidad es la clave para permanecer en el grupo aunque exista rencor y hostilidad conciente o inconciente. ¿Cuántos amigos aparentes se pierden por no querer sujetarse a su dominio? La amistad o es recíproca y tolerante o no es amistad.

Te amo mientras gocemos y nos divirtamos o me diviertas, es el perfil de la autoridad dionisiaca que quiere facilitadores de sus gustos, alcahuetes, bufones y compañeros de diversión, muy frecuente en la empresa privada de hijos de ricos, educados más por escoltas, que por sus padres y en la burocracia con jefes frívolos y corruptos, que buscan compartir secretos y quedar bien con subalternos, haciendo cómplices en las parrandas. Cuando se termina la relación hedonista de placeres y diversiones no queda nada más que críticas, chismes y desprecio mutuo. En ocasiones la relación dionisiaca se convierte en una forma de extorsión permanente de esos compañeros inseparables de fiestas y parrandas que, como vividores, chupan de la riqueza del mecenas, a quien además consideran idiota. Peligroso es dar puestos a este tipo de amigos pues carecen de responsabilidad. En la práctica es más fácil hacer amistad con los competentes y responsables que hacer competentes y responsables a estos “amigos”, buenos solo para el relajo y la diversión.

Te amo mientras seamos espectáculo y admiración de los demás. Es el perfil de la autoridad narcisista, que se ama hasta absorberse enamorado de su propia imagen. La publicidad levanta caídos y hunde a enaltecidos, por tanto, estar bien representado en los medios resulta indispensable para el político o para el hombre de negocios. Los amigos que procuran imagen y relaciones, tienen fuerza propia, en cambio molestan quienes los colocan en la realidad, así sean padres o hermanos.

La falsa amistad es frecuente como espectáculo, basta ver las revistas sociales con sus repetidos personajes que oscilan entre la alabanza y el enaltecimiento o la intimidad desnudada y utilizada para el chisme, la intriga o la calumnia. Los premios que mutuamente se dan entre personajes y grupos sociales en las revistas, son ahora  frecuentes, cuando la Editorial Narciso gana dinero, narrando, solo lo narrable, de las vidas, ya no de santos, ni de héroes, sino de triunfadores políticos o económicos del momento a quienes aclama como líderes.

Te amo por ser quien eres sin exigir nada más que tu amistad y simpatía, tu cultura y lo que amamos juntos. La amistad como profundo afecto, sin necesidad de amor pasional, ni de dependencia, es casi desconocida en los medios de negocios o de oportunismo político. Entre amigos hay la máxima solidaridad en las buenas y en las malas y la posible y necesaria subsidiaridad de ayuda mutua. Te amo si comparto tus riquezas espirituales y culturales y si comparto a Dios contigo. Con el amigo o la amiga estoy a gusto porque compartimos o participamos entre iguales, no hay distancias.

Amar en conjunto con alguien,  a los propios hijos, compartir valores, aficiones o deportes, es básico en la amistad. Los valores y las virtudes se multiplican por la amistad, también los vicios y las malas acciones pero no por la amistad sino por complicidad o la llamada camaradería. La amistad es la gran comunicadora de valores, de vicios o de virtudes.

La amistad crea los grupos de élite, cuando se colabora sin coacción ni envidias, esta calidad de  élites son altamente beneficiosas y necesarias en los partidos políticos, en las empresas, en el ámbito cultural y en la Iglesia. Todo líder verdadero ha estado rodeado de amigos leales por la fuerza de su atracción y fascinación, no por su dominio. Hoy los hombres viven apurados y en competencia en un mundo en que la técnica y las habilidades son lo único que está en el mercado.

 

La amistad no es asunto técnico, debe tener una significación espiritual para poder comunicar lo que llamamos trascendentales: la verdad, la belleza, la bondad o solo proyecta una farsa.

En síntesis: Amistad es querer y compartir con el otro o la otra, la belleza, el arte, la cultura, el bien, a Dios… también el deporte y las diversiones, esto requiere convivencia, lazos de conocimiento, de alegría compartida de bienes espirituales. Querer juntos algo externo.

Noviazgos y matrimonios sin amistad son divorcio seguro. Amistad y sano erotismo van de la mano. Ejercer la filantropía en grupos sin auténtica amistad entre los fundadores y los favorecidos, es una completa farsa publicitaria que no dura, pues la pura dádiva sin afecto no acerca a las personas.

La amistad es por necesidad gratuidad, escapando de relaciones comerciales, es un simple encuentro entre dos personas, pues lo que realmente se da son las personas mismas, como Dios se da como amigo incondicional a quien lo busca y acepta. Como dice Pascal: “el que busca a Dios con sinceridad y humildad, es que ya lo encontró”.

Autor:   Dr. José E. Morales Mancera

Fuente: usem.org.mx

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