El Hombre: Un ser de encuentro


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  El hombre es un ser de encuentro, que configura su vida personal, la desarrolla y perfecciona creando encuentros. "La palabra y el amor son los verdaderos vehículos de su relación, de su movimiento hacia el tú”.  La palabra viva, llena de sentido, es aquella que crea encuentros. 

PALABRA Y SOLIDARIDAD HUMANA                                                                                                                         La palabra es una realidad perceptible sensorialmente y, a la vez, abierta al mundo de lo supra sensorial. Es capaz de crear diálogos, "que es la manera más natural de comunicación verbal y la que contiene en germen todas las demás”.  Funda ámbitos de relación y vínculos de solidaridad entre los hombres. Maragall narra cómo, en una ocasión, se perdió en el Pirineo. Avanzaba inquieto  en la "muda inmensidad de las montañas inmóviles" cuando se encontró con un pastor que le indicó el camino: "Aquel canal...”   ¡qué hermosas eran esas dos palabras pronunciadas gravemente entre el viento! ¡Qué llenas de sentido, de poesía! El canal era el camino, el canal por donde se deslizan las aguas del deshielo. Y no era cualquiera, sino «aquel» canal; aquel que él conocía perfectamente entre los demás: era algo ese canal, tenía un alma; era «aquel canal...» Para mí eso es hablar.

 El mismo significado estético presenta el pasaje de Saint-Exupery, en Tierra de hombres, en el que los pilotos perdidos en el desierto de Libia se encuentran con un beduino que los devuelve a la vida. El beduino y el pastor ostentan un gran poder simbólico de lazos de solidaridad y convivencia entre los hombres. "Tú eres el Hombre -dice Saint-Exupery, te me apareces con el rostro de todos los hombres a la vez. Nunca nos has visto y ya nos has reconocido. Eres el hermano bien amado. Y, a mi vez, yo te reconoceré en todos los hombres".

La convivencia verdadera se funda en la palabra auténtica, que es siempre expresión del amor. Y ésta se fundamenta en el silencio. Palabra y silencio, considerados en el nivel ambital, no se reducen a mera comunicación; constituyen un diálogo, entendido como vehículo de creatividad y campo lúdico de encuentro.

El sentido de la vida se logra creando formas elevadas de unidad, porque el encuentro funda vida espiritual. Esto implica estar a la escucha de toda palabra dicha con amor, responder creativamente a esa apelación y vivir en el seno de la palabra en "toda la majestad de su contenido divino".

En su Elogio de la palabra, Maragall reflexiona sobre la grandeza de la palabra, su carácter divino, su capacidad de fundar ámbitos de entreveramiento y sus posibilidades de abrirse a la solidaridad humana.

Tener el don de la palabra, ser elocuente, compromete al hombre a responder adecuadamente a esa dignidad que le ha sido concedida por el Creador.

Por ello, el hombre responsable - el que responde adecuadamente a la apelación de lo valioso- no pronuncia palabras vanas, vacías ni groseras, sino que busca recogerse en el silencio profundo de la contemplación, en actitud de acogimiento espiritual, para que broten de él palabras siempre auténticas y llenas de vida, que son las dichas con amor, aquellas que establecen solidarios vínculos de convivencia entre los seres humanos.

 

PALABRAS VACÍAS                                                                                                                                                           Pero hay también palabras vacías, insustanciales, que no fundan vínculos personales sólidos. Están dotadas de significación, no de sentido:    "¿Cómo podemos hablar fríamente y con tanta abundancia? Por eso nos escuchamos generalmente con tanta indiferencia. Porque la costumbre de hablar demasiado y de oír demasiado nos embota el sentimiento de la santidad de la palabra. Tendríamos que hablar mucho menos y tan sólo por un fuerte anhelo de expresión".

La palabra vana o grosera que no crea vínculos es inauténtica, degenerativa. El lenguaje sin amor es un antilenguaje, es un abuso del don del lenguaje por parte del hombre:  "La palabra es cosa sagrada, inviolable. Hablar sólo en plenitud de sentido y pureza de expresión, evitando el sacrilegio de la palabra artificiosa o grosera".

PALABRA Y SILENCIO                                                                                                                                                     La palabra viva no es sólo una vibración material que encierra un significado; es todo un ámbito lleno de sentido. La palabra auténtica encierra vida verdadera:   "Y no es la armonía de fuera la deseable, sino la de dentro; que no es por el ruido de las palabras por lo que todos los hombres son hermanos, sino por el espíritu único que las hace brotar distintas en la variedad misteriosa de la tierra".

Cada palabra dicha con hondura abre en torno a sí un campo de resonancia que es el silencio elocuente. Por el contrario, las palabras vanas, carentes de poder creador de vínculos, se emparejan con el silencio de mudez. En este plano de palabras insustanciales, el silencio está vacío, como las mismas palabras a las que acompaña. Pero cuando dos personas adoptan una actitud creativa y se abren a la grandeza del encuentro, se recogen en silencio reverente ante una realidad o un acontecimiento que producen asombro y sobrecogimiento. La actitud creativa implica silencio, pues requiere una atención holística. El hombre creativo se mueve bajo el impulso de la respuesta a la apelación de realidades  valiosas, que no se agotan en una mirada parcial, piden ser vistas en relieve y en su mutua vinculación:

"Aprended de los pastores y los marineros. ¡Cuánto contemplar unos y otros en silencio la majestad del mundo allí donde el espíritu late con ritmo libre y grande! ¡Cuánta inmensidad han reflejado en sus ojos, cuánta belleza de cielos azules y de prados verdes y de mares mudando a menudo de color como el rostro de una virgen, y de lunas y de soles, y de nieblas grises y lluvias turbias! ¡Cuánto viento han oído y cuántas rítmicas olas, y los truenos que se acercan y se alejan, y el mugir de los bueyes y los gritos misteriosos del espacio! ¡Cuánto olor de agua salada y de hierba fresca, y cómo sus sentidos han sido amorosamente  tocados por todas las cosas puras! Sus facciones están como encantadas y hablan raramente; pero cuando hablan, sus palabras están llenas de   sentido".

 Editor COEC

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