Crisis: ¿Quiénes son los culpables?


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En el presente artículo invitamos a todos a reflexionar sobre las crisis económicas de nuestra época, cuyos orígenes  pueden ser distintos, pero  donde las  victimas o afectados terminan siendo los trabajadores.

Xavier Novell Gomá, Obispo de Solsona, Cataluña, España, nos dice ante el fenómeno de la crisis: "Es fácil buscar culpables de la crisis: acusamos a los políticos, a los banqueros, a los "mercados", al "sistema". Pero, no nos engañemos, sin negar sus responsabilidades, debemos reconocer que el motivo principal de la crisis es que todos hemos querido vivir por encima de nuestras posibilidades. La sociedad de consumo nos ha convencido de que la felicidad consiste en disfrutar de bienestar económico: es feliz quien consume, compra las últimas novedades tecnológicas, viaja, tiene una casa propia, un vehículo de gama alta, un armario variado y dinero para una operación de cirugía estética.

economico_141013_gEsta sociedad de consumo nos ha engañado. Nos aseguraba que el bienestar de los famosos estaba también a nuestro alcance: "¡Si no disfrutas de lo que ellos tienen es porque no quieres! Si puedes conseguir una casa en propiedad pagando mensualmente un poco más que el alquiler, ¿por qué no te hipotecas? Si, además, la puedes amueblar a la moda por un poco más, ¡no seas bobo! Si puedes tener un coche nuevo con un préstamo que puedes asumir, ¿por qué ir con un coche viejo y esperar a tener el dinero? "

Esta dinámica llegó al paroxismo: "Si puedes hacer cruceros y viajes sin esperar a tener los ahorros, date ese placer!" No estoy hablando de teorías. Hace tiempo, alguien me había explicado el contenido de los cursillos para vendedores de vehículos. Les enseñaban las técnicas para convencer a los clientes que compraran un coche por encima de sus posibilidades económicas y convencían los comerciales más escrupulosos, diciéndoles: "Si el cliente luego no puede pagar, tú ya habrás ganado tu comisión, y ¡ya se espabilará el banco!"

Las administraciones públicas han acabado de redondear esta cultura del consumo desproporcionado. Durante estos años, siempre a base de tomar dinero y de hipotecar el futuro, se ha difundido el convencimiento de que era posible tener un sistema educativo, una sanidad y unas infraestructuras de comunicación como de los países más ricos de Europa.

Pero la realidad es otra y distinta, sobre todo en el ámbito de las economías emergentes de nuestra región latinoamericana.
Los empresarios tenemos el deber de aprender de estas experiencias, del viejo continente que aunque ajenas no son tan distantes en términos de las repercusiones económicas que pueden acarrear.

No podemos dejarnos enredar con estos espejismos. Un empresario es el agente que une y coordina capital y trabajo, maneja la técnica y el comercio para ofrecer y satisfacer las necesidades de bienes y servicios, crea riqueza y fuentes de trabajo; y el ser cristiano, conlleva el reto de realizar todas estas acciones con equidad y justicia.

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