La Amistad De Cristo. Cualidades y Características


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El hombre ha sido creado como un ser en relación, proyección y realización. Nadie se puede privar de la relación con otras personas. El hombre no es un ser isla que puede mantenerse solitario al tiempo y al espacio en el que vive, crece y se desarrolla. Ya que de cualquier otro modo, no sería posible un crecimiento armónico y un desarrollo pleno, su vivir sería una existencia vacía y sin sentido. Es por eso, que el hombre y la mujer necesitan un mínimo de relación que le permita proyectarse como tal; es decir: si es infante, como niño; si es un adolescente o joven, pues como tal; si es adulto o anciano, pues como corresponde a su edad.

La Amistad pues, no tiene edad, sexo o condición social. Por eso, como valor innato del ser humano de crecer y plenificarse en su relación y realización, la amistad proyecta desde lo más íntimo del corazón y revela lo que es el misterio de cada hombre y mujer, entre quienes se da espontáneamente una auténtica relación de amistad. La amistad entendida así es un DON y un MISTERIO, que no depende de un solo individuo, sino de ambos. La amistad pues, no se inventa, no se forza, ni mucho menos se anda de ofrecida banalmente. Desde este sentido la auténtica amistad que humaniza las relaciones interpersonales, es la que sólo es posible entre los Seres Humanos, independientemente de la edad, sexo o condición social.

Comprender pues, que la amistad es un DON de Dios y un MISTERIO, que como tal no se inventa, atreviéndome a sostener que ni aún así nace o se hace, como muchas veces se cree que yo solo tendré un amigo (a) cuando me nazca tenerlo, y a quien quiera ofrecerla o cuando desee hacerla o entrabarla la buscare incansablemente, aunque tenga que agotar los recursos habidos y por haber en la búsqueda de uno o varios amigos (as). Aquí es donde se encuentra la razón por la cual sostengo que la amistad es un DON. Como DON la amistad es un regalo que tiene su fuente y culmen en Dios, creador del hombre a su imagen y semejanza (Gen. 1, 26) Sólo Dios Autor de todo el universo, modelo de toda relación divina y humana, entre su Hijo Jesucristo y en comunión con el Espíritu Santo (Jn. 1, 1-10). Es quien ofrece continuamente este regalo a todo hombre y a toda mujer que se abre ¡cuál flor del campo! En gratitud a recibir en su persona y en su corazón el DON de la amistad, consciente de su Autor y Fuente. Por eso, la amistad como DON se AGRADECE, se CULTIVA y se COMPARTE.

 

SE AGRADECE: Porque ¿Quién es digno de una auténtica y profunda amistad? Amigo solo uno, pues ese uno entre mil es como el número premiado ofrecido en gratitud, que viene a mi encuentro y yo salgo a su encuentro.

SE CULTIVA: Es obvio que todo crecimiento requiere de un proceso, de aquí la necesidad de cultivar la amistad a través del diálogo, la confianza, el respeto mutuo, el cariño, el afecto mutuo, etc. Valores que requieren de una cierta dosis constante de repuesta y entrega personal.

SE COMPARTE: La auténtica amistad siempre es abierta hacia los demás, nunca se cierra en sí misma, debe ser como una cedula viva que, se alimenta en si misma y alimenta a los demás, contagiando positivamente a los otros de valores y promoviendo un ambiente sano y fraterno.

La amistad como MISTERIO debe entenderse a partir de su culmen. Si viene de Dios es porque conduce a Dios. Nadie sabe a ciencia cierta el CUÁNDO, CÓMO y DÓNDE, se da exactamente la amistad.  Por eso, la amistad es un MISTERIO, ya que no se limita al tiempo y al espacio de la historia humana, sino que una auténtica amistad es capaz de romper estos parámetros y fronteras geográficas llevando a las personas a trascenderse, más allá de lo que son capaces, creando hombres y mujeres de toda raza, lengua, pueblo y nación (Ap. 5,9), aún así sea del credo que sea. Ahora podremos comprender lo que dice un pensamiento anónimo: "Las distancias no deben separar a los amigos, porque la amistad es el puente de Corazón a Corazón".

Comprender la amistad así, nos dará la certeza de poder construir un mundo de justicia y de paz, una sociedad más humana en la que se promueva la dignidad de las personas, NO a costa de intereses egoístas e indiferentes a los intereses de los marginados, desposeídas y desprotegidos. Pedir al Autor de la Vida y de la Amistad, que nos haga ser auténticos Amigos en Él y con Él, para cooperar con su Hijo Jesucristo en la redención y salvación del mundo, realizando desde nuestra vocación concreta a la que hemos sido llamados, y por la cual hemos optado libre y conscientemente hasta el final de los tiempos, esto si quisiera garantizar una calidad humana y cristiana en nuestras relaciones de Amistad con Dios y con los hombres de cada generación futura, agradeciendo la pasada y viviendo la presente en plenitud de vida y amor.
En Cristo, el Amigo que nunca falla, tenemos el ideal y modelo a seguir para ser verdaderos amigos en un ambiente tan importante como nuestro ambiente laboral. Veamos algunas de las cualidades más esenciales:

  • Estar ahí,  en el momento que el otro me necesita; permanencia y presencia de Jesús ; Jn.11, 3,28
  • Ser siempre leal, como Jesús ;Mt. 26, 50
  • Ser servidor de los demás ; Lc. 22,27
  • Transparente, claro y sincero ;Mt.16,24-28 Lc. 9,57-62
  • Dar testimonio, enseñar ; Mt 15, 1-20
  • Inspirar, dar  seguridad y confianza ;Mt 14, 27-32
  • Compartir ;Lc 9,12-17
  • Aconsejar ; Mt 7,15
  • Sencillez y humildad ; Lc 17,7-10
  • Ser  solidario ; Mt. 14,18; 15,32-38

Es bueno saber que el amigo es un instrumento en las manos de Dios.  Es un milagro de Dios para los hombres.  El mejor instrumento en las manos del peor músico no saca ninguna melodía, pero el más malo instrumento en las manos del mejor de los músicos, entona las mejores melodías.  Somos instrumentos del amor de Dios en las manos del mejor de los músicos, del mejor de los amigos, Jesucristo, el amigo que nunca falla, podemos permitir que Él toque en nosotros las mejores melodías para la Gloria del Padre.  Que Jesús el amigo que nunca falla nos conceda la gracia de ser amigos como él para ganar a muchos amigos para el Reino de Dios.

 

Autor  RP Fabio López Mejía

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