El trabajo


Text to Voice
El verbo trabajar proviene del latín tripaliare que significa torturar, compuesto de tri y palus, por los tres maderos a los que se  amarraba a los convictos.

Como labor humana, puede ser abordada bajo dos prismas diferentes: como una maldición – asociada al yugo impuesto desde la expulsión del Paraíso, de ganar el pan con el sudor de la frente-, o como una bendición- en este último sentido, una invitación de Dios a participar en su obra de creación, dejada inconclusa con ese preciso objeto.

Sin perjuicio de su importancia, constituye una dimensión más del hombre, quien no se agota en su actividad laboral, sino que, para ser integral, requiere  desarrollar armónicamente sus demás áreas.

Actualmente  se ha puesto de moda entre los ejecutivos el esquema de trabajo denominado 24x7, es decir, disponibilidad completa, lo que ha sido facilitado por la tecnología, que  ha creado aparatos capaces de ubicar a una persona en cualquier momento e irrumpir en su intimidad, estableciendo una prioridad sobre cualquier otra actividad. Así hemos visto a personas que, mientras cargan el ataúd de un pariente cercano en un funeral, miran con el rabillo del ojo la pantalla de su Black Berry, para enterarse del último mensaje que les ha llegado.

Frente a esta realidad, cabe preguntarse si no será más sano el esquema de trabajo 8x5, es decir ocho horas diarias de lunes a viernes, dejando espacio para la vida familiar y para cultivar los demás talentos con que Dios nos ha dotado.

R. RIGOTER (Tomado de Diario El Mercurio)

 

Esta entrada fue publicada en Valores y Virtudes y etiquetada . Guarda el enlace permanente.