SER CATOLICO


TTS
En 1948, el American Institute of Management emprendió un estudio formal sobre la que llamaba “la sociedad más grande del mundo” para determinar “que lecciones administrativas pueden deducirse de  los diecinueve siglos en que la Iglesia Católica ha aplicado sus remedios a muy diversos problemas”.

Porque “una Iglesia que ha bautizado a cinco mil millones de cristianos y ha ordenado a cincuenta millones  de sacerdotes desde el martirio de San Pedro, tiene algo que enseñar  aparte del catecismo”.
Después de trabajar en este estudio durante ocho años, concluyó que la Iglesia Católica era una de las dos instituciones más eficientes del mundo occidental.

¿Cómo nace la Iglesia Católica?

La Iglesia Católica nace de Jesucristo, de su  CORAZON: por el agua del Bautismo y la  sangre de la Eucaristía: “Uno de los soldados le traspasó el costado con una lanza, y brotó en seguida sangre y agua” (Juan 19,34)

  • El mismo Cristo quiso también que su Iglesia tenga un fundamento de unidad visible para todos los siglos: Simón, al que llamó Pedro, y que se prolonga en sus sucesores: “Tu eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré  mi Iglesia y las puertas de la destrucción y de la muerte no prevalecerán” (Mateo 16,18)
  • Cuando decimos  “Iglesia” no olvidemos que esta expresión significa “los reunidos”, “los llamados”, “los convocados” por Cristo para constituir el definitivo Pueblo de Dios en medio de las naciones: “Id, pues, y haced discípulos a todas las gentes” (Mateo 28,19)
  • Por eso, y porque Cristo, “Camino, Verdad y Vida”(Juan 14,6) no miente, ni se engaña, la Iglesia, nuestra Iglesia, será siempre su Iglesia, a pesar de las muchas fallas humanas de sus hijos (Mateo 13,24-30) por las que Ella, con humildad, ha sabido rectificar y pedir perdón, como el mismo Pedro, su cabeza visible, que habiendo incluso  negado a Cristo, fue confirmado por El en su fe y misión ”Simón, hijo de Juan, me amas más que estos? Apacienta mis ovejas” (Juan 21,15-17)

¿Qué buscamos los  CATOLICOS?

  • Reunir a toda la humanidad en una gran familia que ame a Dios y al prójimo, y a la Santísima Virgen María, nuestra Madre (Juan 19,26-27)
  • Amar a Dios, manteniéndonos unidos a El por medio de su Palabra (Romanos 10,8) y recibiendo con gratitud su Santísimo Cuerpo y su Santísima Sangre en la Eucaristía (Juan 6,53-59)
  • Amar a nuestro prójimo, primero acercándolo al Señor, fuente de  vida eterna y acompañándolo activamente en sus sufrimientos y necesidades del alma y del cuerpo, a través de distintas iniciativas: asilos de ancianos, hogares para huérfanos, comedores populares, policlínicos, colegios, universidades, institutos, talleres, centros de rehabilitación, campamentos juveniles, parroquias, etc. etc. (Mateo 25,31-46)

 

¿Qué aportamos al  Mundo?

Aportamos lo más importante que puede  haber, lo más grande que se puede pensar y desear, anunciamos a CRISTO: dándolo a conocer, haciéndonos  sus discípulos y poniendo al máximo lo que esta de nuestra  parte para que todos lo conozcan, lo amen y, conociéndolo y amándolo, lo sigan y alcancen la Vida Eterna! (Juan 13,6)

  • Junto a Cristo aportamos una gran familia, que acoge a todos y que te espera con los brazos abiertos. Esta gran familia que es la Iglesia, ha sido capaz de crear una civilización en la que  la ciencia, el arte, la literatura y la economía han alcanzado cimas insuperables.
  • Ella misma, nuestra Iglesia, ha forjado a los hombres y mujeres que se encuentran entre lo más extraordinario de la humanidad: desde un  San Francisco de Asís, un San martín de Porres, hasta la Madre Teresa de Calcuta. Sacerdotes sabios como San Agustín, uno de los grandes genios de la humanidad, Santo Tomás de Aquino, Copérnico, Mendel (fundador de la genética), Luca Piccioli (inventor de la contabilidad por partida doble, indispensable para el desarrollo de la economía moderna) A. Secchi (fundador de la astrofísica) G. Lemaitre (padre del Big Bang), Don Bosco, Juan Pablo II, etc., etc.
  • Y, por supuesto, la lista de todos los  católicos laicos como un Miguel Ángel, un Galileo, un Pascal, un Cervantes, un Pasteur, un Tolkien, un Adenauer, etc. que han contribuido y contribuyen hoy en día al progreso humano en todas sus dimensiones, es simplemente inabarcable.

Deseamos cerrar éste resumen de los fundamentos de Ser  Católico, con las apreciaciones que hace sobre nuestra Iglesia,  Lord Thomas B. Macaulay, destacado representante inglés de la historiografía liberal, hombre de estado  y no católico, cuando afirma:

”No hay ni hubo jamás en la tierra obra alguna de la sabiduría política humana que fuera tan merecedora de una investigación como la Iglesia católico-romana.

La historia de esta iglesia enlaza  las dos grandes épocas de la formación humana. No existe hoy en día ninguna otra institución que reconduzca nuestros pensamientos al Siglo I, la época del Imperio Romano. Las casas reales de más alcurnia son de ayer si se las compara con la serie de los Papas a través de los tiempos… El Papado sobrevive no en decadencia, no como una pura antigüedad, sino lleno de vida y de fuerza juvenil.

La Iglesia Católica sigue enviando a los confines más extremos del mundo emisarios que son tan diligentes como aquellos que desembarcaron otrora con Agustín en las costas de Kent. Hace frente todavía a gobernantes hostiles con el mismo espíritu con el que enfrentó a Atila. El número de sus hijos es hoy mayor que el de cualquier tiempo pasado. Su influencia espiritual se extiende por todos los países comprendidos entre las llanuras del Missouri y el Cabo de Hornos. Ha visto el comienzo de todos los regímenes y de todas las comunidades eclesiales que existen hasta ahora en el mundo; y seguramente está llamada a contemplar el final de ellos.

Era ya grande y respetada antes de que el sajón pisara suelo británico, antes de que el franco cruzara el Rin; en el tiempo en que la elocuencia griega florecía aún en Antioquia, cuando en el templo de La Meca se veneraban aún imágenes de ídolos.

Y es posible que perdure aún sin mengua de fuerzas cuando un día un viajero proveniente de Nueva Zelanda, en medio de un desierto más amplio, se sitúe en un arco caído  del puente de Londres para recoger en su libro de bocetos las ruinas de la Iglesia de San Pablo”

De: Tríptico, publicado por PRO ECCLESIA SANCTA, 07/2010.

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