Hay que Sacarse las Vendas para Competir. Autoestima Parte I B


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«Uno puede encontrar las fallas de los demás en pocos minutos, pero puede tomarle toda la vida descubrir las suyas. »    Anónimo

  ¿Podría usted competir en una carrera de vallas siendo el único de los contendientes que tiene los ojos vendados? Lo mismo ocurre en la empresa cuando los gerentes son inconscientes de sus comportamientos. Para competir hay que sacarse las vendas.

 Hace quince años, cuando era gerente financiero de una empresa, aprendí una lección importante. Escuché que mis subordinados hablaban fuera de mi oficina sobre un loco. Al comienzo no hice caso, pero como seguían abrí la puerta con curiosidad y les pregunté:"¿Quién es el loco? ¿Se ha metido un loco a la oficina?" Mi personal se quedó mudo; algunos incluso se pusieron pálidos. En ese momento me preocupé: ¿algún loco se habría robado algo de la empresa? Ante mi insistencia, uno de ellos se armó de valor y me dijo: "Disculpa, David: el loco eres tú". Sentí como si despertara de golpe y cayera de la cama a una realidad desconocida. Confieso que en esa época mi estilo gerencial era autoritario, explosivo y poco predecible. Sin embargo, no era consciente de mi comportamiento, ni de cómo era percibido por mis subordinados.

 Nuestra mente es como un iceberg: una pequeña parte, el consciente, aparece sobre el agua, pero otra, bastante mayor, está sumergida. Cuando trabajamos sin ser conscientes de nuestras conductas y sus consecuencias, estamos actuando desde la parte sumergida, el subconsciente. La lección que aprendí a partir de la experiencia del "loco” es que tenemos conductas propias que no conocemos. Debemos dar a quienes nos rodean la oportunidad de ayudarnos a despertar.

 En mis talleres de liderazgo doy a cada participante tres sobres que deben entregar a amigos cercanos. En los sobres se pregunta sobre los aspectos más positivos de la persona y las áreas en que tiene que mejorar. Cuando el alumno lee las respuestas, muchas veces descubre características que no conocía. Es un momento emotivo. Aparecen muchas caras tristes y hasta lágrimas. Con la ayuda de los sobres, el alumno se sumerge, pica un poco de hielo del iceberg y lo trae a la superficie para analizarlo.

Mientras más conscientes de nuestros actos estemos, mejor será nuestro manejo interpersonal y mayor nuestra posibilidad de evitar conflictos innecesarios.

Hace poco, en una reunión de equipo, un miembro agredió fuertemente a otro. El agredido respondió el ataque con la misma vehemencia y se creó un clima muy tenso. Al término de la reunión, quien agredió primero me comentó: “¿Viste cómo me atacaron gratis? No hice nada para recibir este trato”. Intrigado, en ese momento le pregunté: “¿No te has dado cuenta de que tú atacaste primero?” Sinceramente, respondió que no. Estar despiertos significa mirar por nuestros ojos y por un “tercer ojo” fuera de nosotros, y observar todo lo que ocurre. También significa aceptar críticas y sugerencias de los demás. Estar despiertos significa dejar de mirar sólo hacia nosotros mismos para mirar afuera, hacia las reacciones y emociones de otros.

Los gerentes “dormidos” pueden hacer mucho daño al clima organizacional y desmotivar a su personal. Pero la responsabilidad no es sólo del gerente: los subordinados también ponen lo suyo. Como ya ha sido mencionado, en el Centro de Liderazgo de la UPC hicimos recientemente una encuesta a ejecutivos de recursos humanos sobre los temas tabú en la empresa. Uno de los más importantes era el estilo gerencial del jefe. El personal, por miedo, no habla con su jefe acerca de su estilo gerencial, sus conductas y sobre lo que quisiera que mejore. Si el personal no ayuda a su jefe a despertar, entonces ¿quién lo hará?

Cuentan que un rey, ante la sorpresa de todos, despidió a un oficial de altísima jerarquía en su reino sin que hubiese razón obvia alguna. La reina, intrigada, le preguntó: “¿por qué has despedido a nuestro oficial que fue tan leal, que nunca te criticó ni cuestionó ninguna orden tuya en diez años?” El rey le respondió: “lo despedí justamente por eso, mi querida reina”[v].

 Ayudemos a despertar a nuestro jefe, colegas y familia. No sólo mejoraremos nuestras relaciones con ellos; también los haremos crecer como personas.

Autores y referencias de ésta publicación:

* FISCHMAN, David. El Camino del Líder.Perú: UPC; El Comercio, 2000
i,ii BRANDEN, Nathaniel. The Six Pillars of Self-Esteem.New York: Bantam Books, 1995
iii ROSENTHAL, Robert y Lenore JACOBSON. Pygmalion in the Classroom: Teacher Expectations and Pupil’s Intellectual Development. New York: Holt, Rinehart and Winston, 1968.
iv VON OECH, Rogert. A Whack on the Side of the Head. HowYou Can Be More Creative. California:Warner Books, 1983.
[v] CHAN, Luke. 101 Lessons of Tao. Ohio: Benefactor Press, 1995.

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